lunes, 12 de marzo de 2012

Mi amante,mi proxeneta

Me dijiste que hiciera todo lo que me dijeras,y asi fue:
que me vistiera de forma provocativa y te esperara en una esquina de San Telmo.
No entendí el porque del lugar elegido,pero no pregunté,tal como era la norma.
Al rato comencé a recibir ofertas de dinero a cambio de sexo,sobre todo de turistas.
Ese sitio era el típico de las prostitutas y vos querìas que yo lo fuera y te trajera el dinero.
Me llamaste al celular,y me dijiste que antes de las 23hs debía llevarte el dinero ganado,que hiciera lo que fuera con preservativos,pero que lo hiciera.
Acepté la oferta de un señor que parecía formal,ya que lo creí decente.
Me llevó a su habitación del hotel donde estaba pasando unos días por un viaje de negocios.
Pensé que sería un coito clásico y rápido,pero no.
Me hizo desvestir y me trajo una serie de consoladores ya que quería ver como me masturbaba.
Les puso preservativos y me dejó hacer,aunque pidió que uno lo introdujera si o si en mi culo.
Me pareció divertido ya que era como estar en casa y jugar.
Por un momento me olvidé de ese hombre que había comenzado a masturbarse sentado en un sillón y jadeaba como un perro.
Cuando acabó,me dijo que ya podia irme,que había estado deliciosa y que lo llamara al día siguiente para repetir.
Me fui con mis billetes y feliz por haber cumplido la misión.
Llegué al departamento y cuando entro, Francisco estaba cojiéndose a una mina que gemía como una gata.
Me caían lágrimas ya que creí que luego de haber hecho lo que hice por él,tendríamos una noche de sexo increíble.
Al verme me dijo que tendríamos una noche de sexo increíble...con ella también.

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